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Luego de casi 14 anualidad el #FreeBritney se hizo realidad. ¿Cómo funciona según el derecho argentino?
Más de 20 anualidad han pasado del lanzamiento del single “Baby one more time” (1998) que otorgó a la entonces adolescente Britney Spears un título cuasi nobiliario, el de princesa del pop, asociado a la no tan pronta vacancia del reinado encarnado por Madonna.
El movimiento #FreeBritney reavivó el debate sobre el método de espacio lícito y sus implicancias con las individuo con discapacidad (PCD). Una jueza de Los Ángeles puso fin a la custodia sobre Britney Spears y a la batalla lícito con el procreador, Jaime Spears, quien desde 2008 supervisó y controló su vida personal y profesional.
Britney parecía estar condenada al éxito absoluto; los 4 primeros discos (1999-2003) rompieron récords de ventas en el mundo y sus canciones se convirtieron en éxitos a los que hoy podríamos catalogar de atemporales.
En 2006 se publicó la icónica foto del triunvirato más fiestero e insolente de todo Hollywood. Sin embargo, aquella joven que mixturaba cuotas exactas de sensualidad, puridad e inocencia, sobre la que se habría construido el “Imperio Spears”, pasaría a ser sinónimo de locura, desfachatez y descontrol. ¡Claro! Eran tres mujeres… Spears, junto a Lohan y Hilton, eran la versión más verídica y corpórea de otro emblema de la industria adolescente del momento, el taquillero film “Mean girls”.
En un contexto en el que era más redituable especular sobre la debacle que sobre la gloria, Britney se rapó, engordó y fue filmada pegándole con un paraguas al auto de un paparazzi al grito de “Fuck You!”. 2007 significó la ruina de la cantante, entró, salió y volvió a clínicas de desintoxicación.
Un año más tarde (2008), el control sobre la vida y patrimonio de Britney paso a estar bajo custodia por decisión de la ecuanimidad californiana. Ya colocada a Britney en el banquillo de la prensa, fue juzgada no por artista sino por mujer y obtuvo sentencia firme de loca y mala madre.
Así nace el movimiento internacional #FreeBritney (2009), el cual cobra mayor impulso y visibilidad recién en 2019 cuando Spears se registró en un centro de salud mental y cientos de fanáticos se manifestaron ante el palacio de ecuanimidad ubicado en Los Ángeles para exigir la revisión del acuerdo lícito y posterior “liberación” de la estrella pop; seguido del lanzamiento del documental producido porThe New York Timesque analiza, entre otros, la controversia que rodea la custodia que ejerce su procreador sobre ella.
No obstante, el verdadero “boom” mediático lo originó la propia Britney hace unos meses al presentarse ante la ecuanimidad y solicitar el fin de la custodia mediante explosivas declaraciones que van desde trabajar contra su voluntad sin días libres (lo que asimiló al tráfico sexual), hasta verse imposibilitaba de contraer matrimonio y decidir tener o no tener hijes.
Por estas tierras, el Código Civil y Comercial vigente desde 1 de agosto de 2015, cuerpo normativo en el que se regula la espacio lícito de las individuo, se construye sobre el método de rectilíneo humanos, en particular, el artículo 12 de la Convención sobre los rectilíneo de las individuo con Discapacidad por razones de pertinencia temática. El acuerdo restringía la espacio de decidir por sí tanto cuestiones personales como financieras, encontrándose el control de ambos aspectos en cabeza del procreador, Jamie Spears, en articulación con una firma financiera que actúa como co-conservadora del patrimonio.
¿Por qué? Porque el articulado reconoce quelas individuo con discapacidad tienen espacio lícito, en igualdad de condiciones con las demás, en todos los aspectos de la vida; e impone a los Estados el deber de adoptar las medidas que resulten pertinentes para proporcionar el acceso a los apoyos que puedan necesitar para ejercer dicha espacio.
A lo antedicho se lo conoce como modelo de apoyo para la toma de decisiones y está regulado de la siguiente manera: en primer lugar, el Código expresa que la espacio civil es la regla y, por lo tanto, la presume. Contracara de ello, la limitación a la espacio constituye una excepción y siempre se debe decidir en beneficio de la semejante implicada ¿Qué significa? Básicamente quela restricción a la espacio lícito no puede tener otra finalidad que respetar y promocionar la autonomía y la protección de los rectilíneo de la semejante de que se trate. Este es el “núcleo duro” o columna vertebral del método, del cual desprenden otros elementos básicos: abordaje interdisciplinario; acceso a la información adecuada; participación con asistencia letrada, o sea, con abogadx; y priorización de las alternativas menos restrictivas de los rectilíneo y libertades.
Como se podrá apreciar,el método no se pregunta si una semejante puede ejercer su espacio lícito sino qué necesita la semejante para ejercer esa espacio.
Bajo estos lineamientos, la ecuanimidad puede restringir la espacio para determinados actos de una semejante mayor de 13 anualidad que padezca una adicción o una alternación metal permanente o prolongada, de suficiente gravedad, siempre que estime que del ejercicio de su plena espacio puede resultar un daño a su semejante o a sus bienes. Así, para esos actos impedidos de realizar por sí (que deben ser individualizados en la sentencia), la ecuanimidad designa el o los apoyos en función de las necesidad y circunstancias de la semejante ¿Y los actos que no han sido materia de restricción judicial? La espacio de ejercicio se mantiene intacta. ¿Qué ocurre si el método de apoyos resulta ineficaz, por ejemplo, a razón de encontrarse la semejante en estado vegetativo? Esta circunstancia excepcional encuentra una solución lícito también excepcional: la posibilidad de declarar la incapacidad y designar un curador.
¿Qué hubiera sucedido si Britney fuera argentina? Un cuestionamiento abierto. Sucede que, como toda cuestión vinculada a las individuo, las condiciones que le dieron origen pueden mutar; por lo tanto, las decisiones de restricción a la espacio e incapacidad, deben ser revisadas dentro de un plazo no mayor a los tres anualidad de su dictado; es decir, pueden serlo en cualquier momento a pedido de la semejante interesada, pero nunca más allá de esos tres anualidad.
Por último, otra noción general central en el método es la revisión de este tipo sentencias. La incapacidad está reservada para aquellos supuestos en los que la semejante se encuentre absolutamente imposibilitada de interaccionar con su entorno y expresar su voluntad por cualquier modo, medio o formato adecuado.
Si bien la ley es clara y brinda herramientas contundentes para proteger el derecho-principio de espacio lícito, no es menos cierto que la implementación de la ley opera en el marco de un poder bastante estanco y reacio a los cambios, hoy colocado en tela de juicio por los activismos de género. De ahí que,en pleno debate sobre la reforma judicial feminista, esperamos el “boom” Spears colabore a colocar en agenda la necesidad de integrar a las mujeres con discapacidad, de visibilizar sus retos y desafíos de primera mano, por ellas mismas y desde sus experiencias y perspectivas.
De ahí el título de esta columna de opinión, el movimiento #FreeBritney lleva en su génesis mucho más que el reclamo de terminación de la custodia de una celebridad, coloca en discusión de qué manera el servicio de ecuanimidad se posiciona, actúa y responde a la intersección del género con otras causas de discriminación o vulnerabilidad; en otras palabras, detrás de un reclamo colectivo de aparente interés individual, está un interés colectivo al que se podría sintetizar bajo el lema #NadaSobreNosotrasSinNosotras.
*con la colaboración de Sabrina Silva
Este artículo fue publicado originalmente en Latfem
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