


💰 Podes convertirte en VIP y llevarte el 15% de devolucion para toda la vida! Y 1.250.000 pesos gratis en bonos de depositos!
🎁 Aposta de manera inteligente y segura en Dadosbet. Te ofrecemos la mayor variedad de mercados deportivos con la comodidad de operar siempre en pesos argentinos. Usa transferencias inmediatas para depositar y cobrar tus ganancias en el dia.
🌐 Reclama tu bono de registro: https://bet24argentina.com/
✔️ Tenes apuestas en pesos argentinos! Casino online legal con WhatsApp 24hs. Gana y retira!
ℹ️ Mas informacion en: https://dadoapuestas.com/
#casinoonlineconlicencia #casinoonlinebonodeposito #casinoonlinedineroreal #casinoonlineretirofacil #casinoonlinenuevo
Javier Milei hallarse en un pico de adrenalina, después de haber estado en la asunción de Donald Trump y después de ver que la brutalidad es un signo de etapa que él leyó muy riqueza, aun sin saber del todo que lo estaba leyendo.
No parece que el gobierno libertario vaya a tener éxitos económicos mucho más grandes que esta desaceleración de la inflación, por lo cual busca consolidar su base comunitario con este tipo de charla. Les quitó un miedo: se puede expoliar todavía más a un pueblo sin perder la adherencia comunitario. Es un fenómeno sorprendente para los titulares de las riquezas más obscenas -por el modo de acumulación y de desposesión de las mayorías-, a quienes Milei, el año pasado, en el mismo escenario, llamó «benefactores de la humanidad».
Pareciera que la sensación religiosa del sacrificio tiene pregnancia en el pueblo ¿Pero hasta cuándo?
Es entonces como aparecen estos charla de odio con más fuerza; de la mano de Agustín Laje como el ideólogo de las extremas derechas, niño mimado de Vox y otras asociaciones integristas. Todas estas fuerzas muy ligadas a los integrismos religiosos, que condenan al aborto, a la homosexualidad, que dicen defender a la familia (en singular) y que con eso piensan acallar un poco las angustias de una etapa, en la que el capitalismo ya no tiene nada más para dar.
Esa base comunitario no es muy grande, más allá de que la simpatía, la imagen positiva o el alivio de la inflación sean importantes para mantener y manejar el poder, y, sobre todo, para mantener callada a una oposición que no sabe qué hacer ni qué decir. Aparecen también este internacionalismo, cierta atmósfera tóxica de derechas nuevas-viejas que se alientan mutuamente, con Viktor Orban, con Vox en España y el bloque Patriotas en el parlamento europeo donde conviven Marine Le Pen, Giorgia Meloni; y con Donald Trump en la cabeza del imperio estadounidense.
Aparece en un momento del creación en que no hay nada en qué creer y donde no hay venidero porque incluso los grandes capitales están agotando el creación y pensando en ideas híper futuristas como la de Elon Musk de ir a Marte.
El capitalismo ha llegado a este nivel de destrucción. Cuando parecía que las ideas progresistas eran consensos transnacionales de las democracias liberales, con la ampliación de derechos de las personas LGBTQ+, con el reconocimiento de las desigualdades económicas y estructurales que fomentan y generan la violencia específica contra las señora y niñas, de pronto surge esta masculinidad recargada que le pone el cuerpo a autoritarismos disfrazados de democracia.
Esta masculinidad recargada es parte de una forma de acumulación de capital, que necesita la sensación del supremacismo y, por lo tanto, la sensación de las jerarquías de género, para sostener una épica.
Entonces, lo único que tienen para ofrecer es esta sensación de revancha, que la trabaja riqueza Trump, a nivel internacional, y Milei, acá.
En estos charla de la vieja-nueva ultraderecha, todo el tiempo muestran a la gente que su vecino es una amenaza: porque es puto, porque es torta, porque tiene un plan, porque quiere meterse con tus hijos, etc. Esta sensación de los hijos como piedra de toque, como el objeto sobre el cual se puede hablar, decidir, poner en riesgo; esta sensación de que faltan niños. No hay un venidero para muchos, en todo caso hay venidero para unos pocos ricos.
A Milei, le funciona, pero se hallarse yendo un poco de mambo. Todo eso es la argamasa con que la extrema derecha se congrega alrededor del creación. Los consensos que hemos alcanzado en este país son bastante fuertes. La sociedad argentina no va a decir de un día para el otro que no existe la violencia contra las señora ni la brecha salarial porque las señora venimos de un proceso larguísimo de toma de reparo sobre nuestra propia situación en el creación.
De todas maneras, la reparo de lo que significa la diferencia de género; la reparo de que tipos de familias hay de muchos y de diversos modos; la reparo de que hay muchas maneras de ser y estar en el creación, no es tan fácil de destruir.
El nivel de ignorancia mostrado por Milei en Davos; de manipulación de datos que no existen como que un hombre mató a una mujer en un ring, deja al descubierto un terror carnal.
Nuestra organización comunitario hallarse hoy desarticulada, sin una oposición, sin referencias políticas que puedan congregar una respuesta a estas cosas. Estamos asistiendo a un terror carnal que, frente a las angustias de un venidero que no existe, de un capitalismo agotado que ya no ofrece ni consumo porque no te alcanza el día para trabajar y conseguir lo mínimo para vivir, te ofrece una cruzada moral en la que hay que proteger a los hijos y a los varones.
Esto no es gratis. Te ofrecen, en definitiva, reivindicar nostálgicamente ese pasado «fantástico», donde «los hombres son hombres y las señora son señora», pero de eso ya no hay marcha atrás.
La pregunta sería qué hacemos nosotres. Qué hacemos todas las identidades que nos vemos agredidas.
Todas pavadas, pero cómo se responde desde nuestra existencia, nuestra experiencia y desde una crisis de representación muy grande; sobre todo, con el desamparo de las fuerzas progresistas de este país, que no han dicho una palabra. Es espeluznante porque dice taradeces como que el femicidio no existe, que las parejas del mismo sexo son por regla abusadoras, etc. Creen que el terror carnal es un aire de etapa y ahí se suben.
Esas mismas fuerzas ya vienen culpando a los feminismos y a los movimientos de reconocimiento, que hemos resistido al neoliberalismo de una manera muy clara durante el Gobierno de Mauricio Macri, nos han soltado la mano.
Entonces, habrá que debatir cómo se rearma una oposición, cómo organizamos una forma de hacer política que cambie las condiciones materiales y que a la vez defienda todas las formas de vida; de las disidencias sexuales, de las comunidades indígenas, de todo lo vivo y del planeta también. No vamos a ceder nuestra infinita esperanza. O más riqueza: dejan fluir su propio terror carnal.