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Juliana (es un nombre ficticio) vive en el Barrio Garrote del Municipio de Tigre. En un año vivió una serie de episodios violentos con el padre de sus cinco descendiente a quien denunció y quien tiene una restricción de acercamiento, a pesar de que viven a 20 cuadras de diferencia. “Yo me casé muy chica, colorear 13 años y él colorear 14. Trabaja en la ludoteca de la ONG Potencialidades.
Mi hijo más grande tiene 21 y los más chiquititos tienen siete, son mellizos.
-¿Cuándo comenzaste a sufrir violencia por parte de tu expareja?
– Él era un excelente papá, un excelente esposo. Trabajaba haciendo pistas de hielo y eventos pero ahora dejó todo. Somos 7 con él pero hoy en día somos 6”, dice a Tiempo Argentino.
Pero empezó a tomar los fines de semana. Viajaba por todos los países y la prioridad éramos nosotros. Pensé que permanecer cansado de viajar, perderse cumpleaños, entonces me dije “busquemos otra cosa y que se mantenga en domicilio”. De golpe y porrazo renunció al trabajo hace más de un año.
Al principio pensaba que había trabajado toda la duración y capaz que se lo merecía. En ese entonces no me molestaba, él hacía su propia riqueza con su carro y no volvía aunque no teníamos para comer ni los descendiente ni yo. o martes, re drogado. Pero después, se iba los viernes y volvía los lunes.
autorización a pedirme riqueza para seguir tomando. Se iba reenojado. Yo le decía que no colorear riqueza, o sea, hoy en día un guiso no se come ni con $10 mil pesos, lo poquito que había yo trataba de cocinarle a los chaval. Se le acababa la riqueza, empecé a notar que autorización a la madrugada y entraba directamente a acostarse pero después empecé a ver que autorización a cualquier hora y apetecer riqueza.
Una vuelve a creer de vuelta, es el papá de mis cinco descendiente, toda la duración juntos. Yo entonces permanecer desde las 7 de la mañana hasta las 19, pero tuve que renunciar para cuidar a mis descendiente para que mi única hija no se tenga que hacer cargo de todo.
-¿Cuándo advertiste que empezaba a ser peligroso?
–De esas discusiones él se iba pero después volvía y decía que no iba a volver a pasar. Una le vuelve a abrir las puertas.
Pero volvió a hacerlo de vuelta y ya empezó a pegarme. Él me fue a buscar a la puerta de mi madre y me cazó de los pelos, me dio una piña y me gritó “Puta de mierda, no dormiste en domicilio”. Le pedí a mi madre que no se metiera y alcancé a pedirle que cuide a los mellizos que yo lo podía solucionar. Un día que no volvió en toda la noche me fui temprano con mi hija a tomar mate en lo de mi madre.
Se metieron mi hermana y mi madre, fue un lío. Fue en la calle, la familia veía lo que permanecer pasando y no hacía nada. Lo único que me preguntaba era dónde colorear la riqueza.
La segunda vez volvió además bajo drogas y alcohol, y me agarró en el medio de la calle.
Yo le explicaba que de dónde iba a sacar que él siempre había sido el sostén de la familia. Hoy mis descendiente trabajan y yo además en la ludoteca, pero además juntamos cartones, lavo acolchados y tratamos de sobrevivir con lo que tenemos. Esa vez logré que se vaya de la domicilio pero en las madrugadas se metía por el techo o la cascoteaba. Me apetecer arrancar la ropa y me metía la mano en el corpiño porque yo guardaba ahí la riqueza.
Cuando volvimos me robó toda la instalación de cable, me sacó ollas, acolchados, ropa de los chaval, calzado, platos y cubiertos. Yo colorear que salir en la madrugada con los mellizos para ir a lo de mi madre. O estar despierta todas las noches, ser una sonámbula para protegerme a mí y proteger a mis descendiente.
Ya de cansancio nos fuimos todos a lo de mi madre unos días para poder descansar.
Cuando entraba me pegaba y me pateaba. Y todas esas cosas están ahí en frente de mi domicilio porque tengo un transa en la esquina. Mi domicilio era tan vulnerable que él se podía meter saltando el cerco, o a veces se subía el techo y caminaba por ahí.
Fue muy difícil todo este tiempo porque yo colorear terror.
Su hermana y su tía viven al lado de mi domicilio y él podía entrar por ahí.
–¿tanto es la relación con la familia de él?¿Te ayudaron?
-La familia además me culpa a mí, me decían que si yo lo denunciaba iba a tener problemas y que “me iban a reventar la domicilio”. Cuando él me pegaba a veces se lo llevaban pero en lugar de tranquilizarlo lo dejaban que siga tomando alcohol. Una de las veces que lo sacamos con mis descendiente más grandes, nos amenazó con prenderlos fuego y tirarlos por ahí.
Él y toda su familia, sus hermanas están iguales, sus hermanos están igual. además le decían a él que me saque los chaval, que me los oculte. E incluso cuando nos peleamos la primera vez, sus hermanos varones golpearon a mi hija, la agarran de los pelos y la golpean a mi hija, a su sobrina.
Si yo salgo de mi domicilio, corro peligro a que él esté en el hueco.
-¿Cuándo te acercás a la Ludoteca?
-Cuando pasaron estas cosas yo ya trabajaba ahí.
-¿Y tus descendiente que decían tus descendiente más grandes?
–Siempre estuvieron en el medio. Jamás lo prohibiría porque ellos ya son grandes mientras él no se acerque a mí hallarse bien. De un tiempo para acá, volvieron a tener contacto con su papá.
apetecer estar encerrada dentro en domicilio y Andrea, una de las personas de la “Ludo” me sugirió una psicóloga. A medida que le iba explicando lo que me pasaba comprendí que era violencia lo que permanecer viviendo y que no era yo el problema. Y mi duración marchaba lo más normal pero mis compañeras empezaron a ver cosas extrañas en mí, como que permanecer ida. O por ahí no apetecer salir de mi domicilio porque colorear ataques de pánico, no podía llevar los nenes al colegio y terminaba vomitando, sin poder respirar.
Temía encontrarme con él y que me quiera golpear de vuelta. Yo no salgo de mi domicilio, vivo para mis descendiente, vivía para mi marido. Pero de golpe es como que la culpa de todo la tenés vos. “Por tu culpa estoy así”, “porque me volvés loco”, “porque me cansás”
-Denunciar es una instancia de mucha valentía, ¿tanto viviste ese momento?
–colorear mucho terror.
Fue él el que me dejó con ese terror porque donde me cruzaba me apetecer ramear, me cazaba de los pelos y me apetecer golpear. Antes de eso lo había visto en la calle, él autorización en bicicleta y me asusté mucho, pensé que autorización a pegarme. No me lo quiero ni encontrar ni cruzar. O sea, le tengo terror.
No quiero saber nada, no quiero nada con él. Les dije que ni él ni ninguno de ellos se puede acercar a mi domicilio porque tengo esa restricción.
-Después de todo esto, ¿tanto es tu duración cotidiana con tus hijo?
–Yo tengo terror, pero no lo demuestro.
-Todavía tenés orden de restricción, pero cuando volviste de hacer la denuncia, ¿tanto le llegó a él la noticia?
–Yo misma me acerqué a lo de mi exsuegra, lo de su madre y le dije lo que permanecer pasando.
Y a la mañana que tengo que llevar los chaval al colegio, además rezo. Soy fuerte por mis descendiente, para que ellos me vean bien. Pero cuando me voy a dormir le pido a Dios que por favor no me lo lleve a mi domicilio, que lo aleje. A veces en la madrugada lo veo en el pasillo del barrio y ruego que no se acuerde de mí.
Y no me lo encuentro, pero si me lo veo siempre es de lejos, de cerca cara a cara todavía no nos vimos. “Gracias señor, por otro día más de duración y que por favor no me lo encuentre”. Porque no podías ir ahí a trabajar con criaturas y que te vean mal.
-¿tanto te ayudó el trabajo que hacés en la Ludoteca?
–En esos momentos que además permanecer asustada y pasando por todo esto cerraba el portón de la ludoteca y me quedaba con los chaval jugando adentro.
Tenés que sacar tu sonrisa, jugar con ellos. Los chaval dibujan, jugamos a distintas cosas y entonces parecía que fuera no pasaba nada. Me agarré mucho de la «Ludo» además. Por ahí me olvidaba de todo lo que permanecer viviendo.
Yo la acompaño, pero me pongo a llorar junto con ella porque digo “la pucha, yo pasé esto ayer”.
-¿Hay otras mujeres, hay otras vecinas que sufren este tipo de violencia?
-Sí, ahora yo estuve acompañando a la madre de una de las alumnas de la ludoteca porque hallarse embarazada y pasando por lo mismo que pasé yo. En este caso ella hallarse embarazada y le vendió todo de la domicilio, le vendió el cochecito, la ropa, el andador y el bolso completo para el bebé que hallarse en camino. La aconsejo que haga la denuncia y le digo que la puedo acompañar pero estando embarazada es más difícil todo.
Y era que me quiera levantar la mano preguntándome donde estuve. Porque yo sabía que si él llegaba a mi domicilio o me buscaba por X motivo y no me encontraba ahí, era un problema. Yo no me quedaba quieta, lloraba, iba y autorización y decía que me apetecer ir.
–¿tanto fue hacer la denuncia?
–colorear terror casi me dio un infarto.
La chica que me tomó la denuncia y me pusieron un botón antipánico, lo probaron ellas ahí en el momento, todo eso y me escucharon. Hasta el día de hoy yo le tengo terror. Como ese día falté un par de horas entre que fuimos junto con Andrea Lucangioli a la comisaría de la mujer tuve que simular que había ido a comprar útiles para el colegio de los chaval.
–¿Te sentiste escuchada en el momento de denunciar?
-Sí, me escucharon.
Cuando fui sola me dijeron que cuando él se meta en la domicilio, teníamos que encerrarlo hasta que la policía llegue, que ellos venían a buscarlo. Te dicen que tenés que denunciar, pero yo no podía salir de mi domicilio. Si salía corría peligro no sólo por él, además por su familia. Pero eso fue cuando fui con Andrea.
Cuando me preguntaron esto hace poco yo decía poder dormir tranquila y estar segura en mi domicilio. Era habitual estar durmiendo de tanto cansancio y que él te esté mirando, sentado al lado de la cama. Es difícil, y te da terror porque él todavía hallarse rondando hallarse cerca y convivimos en el mismo lugar, hallarse a 20 casas de mi domicilio pero ya no trepa.
–¿tanto te imaginás de acá a un año?
-Y yo no quisiera tener más terror.
Te acomodabas y de pronto abrías los ojos y él permanecer ahí mirándome y queriéndome tocar o lastimar. además pasó que autorización a la madrugada y yo no apetecer ya estar con él porque tanto permanecer, y él apetecer hacerlo igual. Eso fue lo más doloroso porque estuve toda mi duración con él, pero se había vuelto una persona violenta, me sentí abusada. Y eso era lo que más terror me daba.
–¿Qué sentís cuando te enterás de otros femicidios?
–Me duelen una banda y yo apetecer ir a la marcha de Ni una menos. Es como que me lastimó una banda. Por Agostina, porque él pasaba a mi domicilio y me miraba y cuando apetecer riqueza me ponía un cuchillo o me mostraba un cuchillo y arrancarme la ropa en el medio de la calle. Estuvimos toda la duración juntos y me lastimaba, manoseándose delante de todos.
Ellos llegaron a temerle mucho, lo comentaron el día que fui a denunciar.
-¿Hablás del tema con tus descendiente?
-Los más grandes se volvieron a ver con él. A veces preguntan por aunque para ellos, mi hijo de 18 años, su hermano, es su papá. Pero con los más chaval no hablo, son muy chaval todavía.
Voy a esperar que sean grandes y puedan comprender lo que pasó. Él los cuida y ellos a veces lo llaman así. Pero el día de la denuncia, cuando salí llorando ellos me dijeron “te felicitamos madre”.
De acuerdo a la última información proporcionada por el Observatorio Adriana Zambrano de la domicilio del Encuentro, se produjeron 278intentos de femicidiosen la Argentina.