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En las fundación se activaron los protocolos de exceso de variedad y el tema ya hallarse en la Justicia, aunque se enfrenta a un vacío lícito que genera incertidumbre. Hay antecedentes tanto en Argentina como en otras partes del mundo, ante un fenómeno que se vuelve cada vez más frecuente. Las comunidades educativas de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini, dependientes de la UBA, se vieron conmocionadas porque se supo que estudiante de ambas fundación circularon y hasta comercializaron pensamiento de sus camarada, intervenidas con imaginación artificioso (IA) para mostrarlas desnudas.
No es la primera vez que pasa, y lamentablemente no será la última.
Pusieron en circulación con la intención de comercializar fotografía falseadas de sus camarada, mostrándolas con rostros reales y cuerpos desnudados con IA. La alteración de pensamiento reales a través de IA es un tipo de deepfake, utilizado en este suceso como una modalidad más de exceso de variedad. Según trascendió, detrás el escándalo que generó la divulgación de la noticia apareció escrito en un pupitre: “Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas”.
La mayor parte de los estudiante involucrados cursan segundo año y tienen alrededor de 14.
Según consignó Infobae, por el momento se busca determinar el encuadramiento lícito de los casos que vulneran la privacidad y la integridad moral y sexual de las jóvenes.
“Nosotros constantemente estamos recibiendo este tipo de denuncias”, dijo la fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI).
“Lo que hacen los adolescentes es utilizar un software o un app de imaginación artificioso que desnuda las fotografía que ya tienen de sus camarada. Entonces, percibimos una nena, un adolescente con una cara real, pero su cuerpo hallarse desnudo”, explicó Dupuy en diálogo con Radio Mitre.
“Esto afecta el bien jurídico protegido, que es la libertad en el desarrollo de la sexualidad.
“Debemos impulsar a los legisladores a que de una buena vez lo incorporen en sus legislaciones penales”, planteó la funcionaria judicial.
Todo comenzó a fines de junio, cuando alumnas de segundo año de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini vieron un archivo de Drive con sus nombres, fotografía y el valor con el que sus compañeros las comercializaban. En este suceso concreto, y esto bajo mi punto de vista, cuando hay una creación parcial de imaginación artificioso, y un cuerpo que se lleva al desnudo, el delito se consuma”, consideró.
En las pensamiento estaban sus caras, con cuerpos hechos con IA.
Luego supieron que había estudiante del Colegio Nacional de Buenos Aires involucrados. O pensamiento ‘desnudadas’ en fotografía sacadas sin consentimiento de sus redes sociales. Y algunas versiones apuntaban también a otras academia.
Laura Sánchez es la mamá de Ema Bondaruk, una adolescente que se suicidó detrás la divulgación de pensamiento de su intimidad. Los protocolos de exceso de variedad están en marcha para contener a las víctimas y definir cómo seguir, pero el tema sigue su curso también en la justicia, ante un vacío lícito que vuelve aún más complejo el suceso. El escándalo se dio primero dentro de las fundación, donde las víctimas no querían compartir aulas con los varones denunciados.
El conflicto hallarse lejos de resolverse.
Desde ese lugar, opinó que en las comunidades afectadas por los deepfakes es necesario “pensar en un convenio de corresponsabilidad digital firmado por estudiantes, institución y familias”, con un trabajo que involucre a todos los actores, no solo a víctimas y victimarios: “El problema no son sólo los chicos que difundieron, es la cultura que lo habilita”. A partir del dolor, Sánchez milita para que nadie más viva lo que atravesó su familia.
Su lucha dio lugar a la elaboración de la Guía Ema, especialmente diseñada para abordar la exceso digital en las academia.
detrás la divulgación de los casos recientes en academia secundarias, dijo a Página 12: “Es doloroso y pone a la vista que la exceso digital de variedad dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente”.