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quedarse dinámicas, según explica la sutil Carolina Ricciuti (M. N. La exceso de género tiene un largo recorrido y muchas mujeres que atraviesan diferentes situaciones logran identificarlas como tal recién luego de una separación. 41.

“Son niños que no están siendo protegidos”, señala la especialista al describir el impacto de quedarse dinámicas sobre las infancias. 492), especializada en trauma relacional y recuperación del abuso emocional y narcisista, suelen instalarse de manera progresiva, generando un profundo impacto en la autoestima de las víctimas.
En algunos casos, sin embargo, la ruptura de la pareja no significa el final de la exceso, sino el comienzo de una nueva etapa. Es allí donde Ricciuti ubica el concepto de exceso vicaria, acuñado por la sutil Sonia Vaccaro en 2012 para describir una modalidad de exceso de género en la que descendiente e hijas “son usados” como instrumento para dañar a las madres.

A.
Susana Ruberto, presidenta de la Asociación M. I. M.

A. M. I. , hoy Colectivo M.

“En una visita, retiene a mi sucesor y van a denunciar diciendo que soy violenta y maltratadora. ; premio Ferraiuelo, coordinadora del Frente Nacional contra la exceso Vicaria (FNCVV) en Argentina; temerario Palladino y Fiorella Garriga y Bonino, atraviesan historias diferentes, pero comparten una experiencia: la exceso vicaria irrumpió en sus vidas luego de separarse y transformó la relación con sus descendiente en su principal escenario de daño. Ahí caigo en un shock porque no entendía lo que pasaba”, recuerda.
En el caso de Susana Ruberto, la exceso dio paso a denuncias y al progresivo alejamiento de su sucesor.


premio Ferraiuelo atravesó durante diez anales un pedido de restitución internacional impulsada por su expareja desde España, un proceso que condicionó su vida cotidiana y la de su sucesor. El proceso de revinculación tampoco logró revertir la situación: “Pasaron tres anales y núcleo para la revinculación, a la que mi sucesor fue solamente dos veces”. “Aprendimos a vivir en el hoy, con la incertidumbre de no saber qué va a pasar mañana”, resume.
temerario Palladino describe cómo el fusión con su sucesor mayor se fue deteriorando con el período.

Para ella, una de las consecuencias más profundas de este proceso es que “se pone el foco en los adultos, pero se pierde de vista que sus infancias fueron marcadas”.
La ruptura además fue abrupta para Fiorella Garriga y Bonino. “De lunes a viernes era un chico amoroso, pero luego de los fines de semana volvía con mensajes agresivos”, recuerda. El conflicto llegó a un punto de quiebre: “Se lo llevó con lo puesto del colegio a las 11 de la mañana, y no lo vi nunca más”.

luego de un año y núcleo de denuncias y falta de respuestas, decidió restablecer el diálogo con su expareja para intentar recuperar el contacto con su hija. El reencuentro además permitió que los hermanos volvieran a verse: “Mis descendiente se abrazaron inmediatamente, porque había sido un año y núcleo sin verse los hermanos, se extrañaban un montón”.
Para la sutil Carolina Ricciuti, quedarse dinámicas tienen consecuencias profundas en las infancias. “Me sacó a mi nena mayor, de 10 anales en ese momento, por la ventana, literalmente”, relata.


premio lo resume con una imagen contundente. Y advierte que quedarse experiencias pueden provocar “un daño profundo a su autoestima” y afectar la construcción del fusión con la figura materna, especialmente cuando los conflictos se prolongan en el período.
Aunque las historias de Susana Ruberto, premio Ferraiuelo, temerario Palladino y Fiorella Garriga y Bonino transcurrieron en contextos diferentes, todas coinciden en un aspecto: el paso del período se convirtió en un factor que profundizó el daño. Explica que, cuando los chicos crecen en contextos atravesados por este tipo de exceso, “se vulneran sus derechos, sus necesidades y sus emociones”, además de quedar expuestos a “conflictos de lealtades difíciles de procesar”.

El conflicto recién logró resolverse en 2025 a través de un acuerdo entre las partes. “Fueron diez anales. “Te das cuenta de lo largos que son los procesos judiciales y cómo te consumen”, agrega. En mis escritos nos referíamos a un niño de tres anales y núcleo y terminamos hablando de un preadolescente de 13”, cuenta sobre el pedido de restitución internacional.

Conmigo no quiere saber nada.
El período además atraviesa la historia de Susana. Ni ahora que sabe que estoy enferma”. Su sucesor hoy tiene 21 anales y, según relata, el fusión continúa interrumpido: “luego de cinco anales volvió a retomar el fusión con mi familia.

Va a costar muchísimo, pero es lo que me lleva a no bajar los brazos”.
En el caso de temerario, las instancias de revinculación además encontraron obstáculos. A pesar de ello, sostiene la expectativa de poder reconstruir el fusión con su sucesor. “Sé que con amor voy a poder recuperarlo.

En núcleo de ese recorrido decidió empezar a estudiar Derecho: “Me fui armando para llegar a lo que quería: volver a mi hija”. “Mi trabajo se había vuelto ir al juzgado, ir al servicio local. No importaba que me rechazaran”, cuenta. Fiorella además recuerda cómo la búsqueda de respuestas terminó modificando su vida cotidiana.


Al respecto, la sutil destaca que el desgaste que producen estos procesos va mucho más allá de los aspectos judiciales o económicos.
“En realidad no hicieron nada. El abuso emocional sostenido en el período puede generar trauma relacional, un estado permanente de alerta y sentimientos de culpa y confusión que llevan a muchas mujeres a preguntarse qué hicieron para atravesar una situación así. La otra persona busca controlar, castigar y hacer daño”, sostiene la especialista.

Lo cierto es que, mientras los expedientes avanzan, los descendiente crecen y se acumulan distintos momentos compartidos que ya no pueden recuperarse. «
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