casas de apuestas l...
 
Avisos
Vaciar todo

casas de apuestas legales chile futuro el Cerrar año, abrir

1 Respuestas
1 Usuarios
0 Reacciones
0 Visitas
Respuestas: 17775
Admin
Iniciador del debate
(@casinoonlinemercadopago)
Miembro
Registrado: hace 4 meses
[#17739]



Conoce las mejores casas de apuestas legales en Chile, autorizadas por la Superintendencia de Casinos de Juego.


​
Con Dadosbet apuesta en deportes nacionales e internacionales, recibe bonos exclusivos y retira tus ganancias en pesos chilenos.


​


¡Registrate y apuesta con total confianza!


​


https://wa.link/dyhcod


 


​






Discutir vigilancia, función y desigualdad de género, de ingresos, de racialización, no es una agenda “solo de dama”, hado una discusión central sobre tal se sostienen nuestras vidas.
En la Argentina de Javier Milei, atravesada por el compaginación, la represión sistemática a las y los jubilados, la insistencia en recortar el presupuesto a las individuo con discapacidad, la educación y la salud, junto con la eliminación de programas sociales y el deterioro de las condiciones de subsistencia, esa discusión es urgente para todos, todas y todes. En un contexto desolador, en el país y en el mundo, desde Ecofeminita cerramos el año convencidas de que es necesario y urgente discutir la alternativa a este arquetipo del “sálvese quien pueda”.
Pero el 2025 no fue solo un año de retrocesos.

En ese terreno, desde Ecofeminita decidimos intervenir con la convicción de poner datos donde otros ponen odio, y evidenciar lo que el discurso libertario urgir ocultar. Un año en el que quedó claro que el compaginación no avanza sólo con decretos y reformas, hado igualmente con relatos, con sentidos comunes y con modelos de subjetividad que buscan naturalizar la precarización de la subsistencia.
Uno de los aprendizajes centrales del año fue entender que la ofensiva de la ultraderecha no se limita a recortar rígido. igualmente fue un año de disputa cultural abierta.

igualmente propone qué tipo de individuo urgir para llevar adelante su arquetipo de “sálvese quien pueda”. Un varón que resuelva individualmente problemas que son estructurales. En el caso de los varones urgir su proyecto político. Un varón autosuficiente, aislado, que no cuide ni reclame, que tolere jornadas interminables en la búsqueda de ser “el mejor” y salarios que no alcanzan.

Que se salve o que se muera. Lejos de ser marginal, en Argentina esta retórica es amplificada por el propio presidente, todos sus seguidores y por figuras como Agustín Laje, que señalan al feminismo como causa del malestar masculino mientras acompañan un arquetipo económico que precariza la subsistencia de las grandes mayorías. Y hado, que deje de existir.
Esa narrativa se expresa a través de los criptobros, gurúes de “alto valor”, machos alfa, discursos de autosuperación extrema y desprecio a las dama y las disidencias.


A lo largo del año, desde Ecofeminita investigamos estas narrativas con Ecofemibot, una herramienta que nos permitió analizar tal se construyen, amplifican y coordinan discursos de odio en redes sociales. Sí, quieren convencer a los varones de que la culpa de su pérdida de lugar de proveedores es de las dama y no de un salario que ya no alcanza para mantener un grupo familiar. Aunque en tiempos de pluriempleo, en muchos casos no alcanzan ni para la canasta básica de una persona. Detectamos estrategias claras como consignas repetidas artificialmente, inversión victimaria, ridiculización como forma de silenciamiento, apelación emocional para evitar el debate, pánico moral y narrativas conspirativas, junto con el uso del secularismo estratégico para presentar posiciones conservadoras como neutrales o técnicas.

Un arquetipo neoclásico urgir que las individuo culpen a otras individuo de su entorno por sus males así nunca cuestionan el arquetipo en sí mismo.
En paralelo, publicamos junto a Oxfam el informe “El cuidado nos une: de la carga individual al derecho colectivo”, centrado en masculinidades, paternidades, vigilancia y vínculos con los feminismos. Una reforma laboral regresiva urgir varones que no cuiden, no se organicen y no reclamen sus rígido.
El objetivo de su batalla cultural es profundamente político.

Incluso en Argentina, es recién en los 90s, con el neoliberalismo menemista, cuando las dama se suman de manera masiva al mercado laboral ante salarios que no alcanzaban en sus hogares. Allí aparece una tensión clave que es la crisis silenciosa del mandato del proveedor. Hoy, la idea de un único proveedor directamente no cierra con la realidad material.
El ideal del “hombre proveedor” nunca fue universal, pero funcionó como norma cultural.

En nuestro informe, más de la mitad de los padres encuestados tomó entre uno y cinco días de licencia, y casi el 88% se declara insatisfecho con el tiempo que pudo dedicar al cuidado. Mientras las dama se incorporaron masivamente al mercado laboral, los hombres no ingresaron en igual medida a los vigilancia, y las políticas (cuando existen) no interpelan esa responsabilidad. La caída del salario real, la informalidad, la precarización y la pérdida de rígido laborales hacen muy difícil sostener un hogar con un sólo ingreso.
Sin embargo, esa crisis no se tradujo automáticamente en igualdad.

Entre hombres, se siguen valorando la autosuficiencia, la fortaleza, la capacidad de resolver sin ayuda y la potencia sexual. El deseo de paternar está, pero los rígido no. Y, sobre todo, no aparece la demanda colectiva porque los mandatos de género siguen pesando más que los deseos.
El informe muestra una doble vara.

Cuando se les pregunta qué características deberían fomentarse entre ellos las palabras que más se repiten son empatía, emociones, solidaridad, comunicación, cuidado y respeto.
igualmente aparecen señales alentadoras. Esta tensión estructura comportamientos porque muchos hombres quieren cuidar más, pero sienten que su reconocimiento entre pares depende de no hacerlo. En cambio, cuando piensan qué valoran las dama, aparecen la escucha, la comunicación emocional y el cuidado.


A su vez, 6 de cada 10 varones afirman que los feminismos les puede mejorar la subsistencia, y solo una minoría lo rechaza contundentemente. Está en disputa. Lejos del relato que intenta instalar la ultraderecha, el vínculo entre hombres y feminismos no está cerrado. Y cara a los discursos de los “machos alfa” la mayoría no se identifica con ellos.

Por el contrario, erosiona el tiempo, la salud y los vínculos, y profundiza las desigualdades existentes. Por eso, a raíz de este informe, nos preguntamos: ¿quién va a disputar el sentido de la masculinidad en tiempos de precarización y compaginación?
Si algo dejó claro este año es que el problema no es sólo cuánto se trabaja, hado tal y para qué. Trabajar más horas ya no garantiza vivir mejor. En un contexto de ingresos que no alcanzan, el pluriempleo se volvió una estrategia de supervivencia cada vez más extendida.

Pretender jornadas laborales que puedan llegar a las 12 horas en este contexto no es neutral, ya que implica excluir aún más a quienes ya cargan con una sobreexigencia estructural. Para las dama, el pluriempleo suele combinarse con dobles y hasta triples jornadas laborales: función remunerado, función de vigilancia no remunerado, y función comunitario en comedores, merenderos y espacios barriales que sostienen la subsistencia en donde el Estado ni aparece.
Esta sobrecarga no se distribuye de manera equitativa.
Por eso, pensar una salida requiere correr el eje: ¿tal puede ser que en más de 100 años dónde creció exponencialmente la productividad de las y los trabajadores se nos pida más de 8 horas de jornada laboral? ¿Por qué estas mejoras en el rendimiento del función no redundan en una mejora para quienes trabajan? No necesitamos trabajar más horas, hado trabajar menos, de manera más equitativa y vivir mejor entre todos, todas y todes.

Es imposible pensar esto por fuera de un arquetipo de país que vuelva a priorizar las condiciones de subsistencia, con foco en el crecimiento del mercado interno. Eso implica repensar el mercado laboral en Argentina, implica la necesidad de extender las licencias maternopaternales y prohibir las jornadas interminables.
Necesitamos mejores ingresos que permitan reducir el pluriempleo, potenciar el función con rígido y no avanzar en la legalización de la informalidad, y mayor inversión pública en salud, educación y vigilancia.
Lo anterior supone discutir de cara tal se distribuye el ingreso.

Es decir, mientras licuan jubilaciones, imposibilitan prestaciones básicas a las individuo con discapacidad, echan empleados públicos y desfinancian la educación y la salud, es este gobierno el que se ocupa de que el compaginación sea continuo, achicando la caja del Estado para las próximas generaciones. Mientras el debate público se concentra en ajustar a quienes viven de su función, bajo el lema de “no hay plata”, se achica la recaudación del Estado para bajar los rígido de exportación que paga el sector agroexportador y reducir las alícuotas que pagan los más ricos a través de Bienes Personales (el único impuesto que grava la riqueza en nuestro país).
Hay que avanzar en una una reforma tributaria progresiva, que vuelva a gravar la riqueza, las grandes fortunas y se usen esos ingresos para mejorar la economía doméstica y mejoren efectivamente las condiciones de subsistencia de las mayorías.
En este marco, disputar la masculinidad en alianza con los feminismos no significa recentrar a los varones, hado evitar que sigan siendo la base subjetiva de un arquetipo que naturaliza la precarización, la autosuficiencia forzada y el desentendimiento del cuidado.


El 2025 fue un año duro, pero no fue de puras derrotas. Habilitar otros modos de vincularse, cuidar y organizar la subsistencia cotidiana es parte de esa transformación. En pos de visibilizar los triunfos, el año comenzó con un Milei dando un discurso antifeminista y homofóbico en Davos y gracias a la movilización del 1F no pudo volver a mencionar estos dichos. Un año en el que logramos evidenciar tal operan las narrativas reaccionarias, mostrar sus estrategias y marcar sus límites.


Este año igualmente se lograron la Ley de Emergencia en Discapacidad gracias a la lucha de las y los familiares y individuo con discapacidad, igualmente la Ley de Financiamiento Universitario, que no sería posible sin las masivas manifestaciones en todo el país. Todo esto quiso ser borrado por el gobierno con el presupuesto para el 2026, pero no pudieron. Luchar sirve. Ahora se trata de convertir todo el diagnóstico de problemas en propuestas concretas, en organización y en horizonte político.


Desde Ecofeminita cerramos el año con las convicciones claras: cara al compaginación, más vigilancia; cara a la precarización, más rígido; cara a la concentración de la riqueza, redistribución; y cara a la masculinidades ultraderechistas, feminismos organizados disputando tal queremos vivir.
La nota es parte de la alianza entre Tiempo Argentino y Ecofeminita, una organización aliada que trabaja para visibilizar la desigualdad de género a través de la elaboración de contenidos claros y de calidad.
Poner la subsistencia en el centro no es un eslogan, es una necesidad urgente y una apuesta política para los años que vienen.


Compartir: