Integran los grupo especialista del Poder sumarial de Córdoba. Son psicólogas, laborioso sociales, psiquiatras y calígrafas. Y son, en su amplísima mayoría, señora: 196, sobre un total de 216 profesionales. Entre los 20 hombres que completan el colectivo, se encuentran la mayor parte de los jefes del área.
Ante la falta de respuestas, optaron por un camino distinto: denunciaron judicialmente al Poder sumarial, desde dentro, por violencia de especie laboral, psicológica, económica y simbólica.
La presentación se realizó en los Juzgados de Niñez, Adolescencia, Violencia Familiar y de especie. El voz de estas laborioso para que el panorama cambie lleva años. La petición colectiva, inédita, fue presentada la semana pasada, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las señora.
Y cuenta con el aval de la Asociación Gremial de Empleados del Poder sumarial (AGEPJ). Denuncia hechos de violencia de especie por parte del Tribunal Superior de Justicia de la Provincia de Córdoba, en ejercicio de sus facultades de Superintendencia, dispuestas por el administrador general Ricardo Rosemberg, en perjuicio de los derechos de las señora laborioso de los grupo Multidisciplinarios del Cuerpo Técnico de Asistencia sumarial. Presentamos proyectos, alternativas, y cuando llegaba el momento de tomar decisiones dejaban de respondernos.
“Hace más de 20 años que venimos pidiendo cambios.
Y porque nuestro trabajo es en contacto directo con personas que acuden a la Justicia”, dijo a Tiempo Andrea Zuliani, psicóloga de los grupo especialista y miembro de la Comisión Directiva AGEPJ. Por nuestra tarea feminizada. En los últimos tiempos vimos que esto tenía que ver con nuestra condición de señora. Así ha sido a lo largo de los años.
Necesitan de nosotras. Para evaluar a pedido de los jueces, para ver cuestiones que no pueden resolverse desde lo jurídico. Pero el contacto directo con las personas que acuden, víctimas y victimarios de diferentes formas de violencia, lo tenemos los grupo especialista. Y agregó: “El Poder sumarial está siempre mediatizado por la letra, la palabra escrita, los abogados.
Entramos como administrativas igual que estudiantes de abogacía con cinco materias. Zuliani cuestionó que “ponen a dedo, y de los 20 varones la mayoría son coordinadores o jefes. Y sin embargo nos piden para entrar cinco años de experiencia, matrícula, formación en el área. Ya desde ese lugar hay una desventaja hacia nosotras que no se da en ningún otro sector del Poder sumarial”.
En el equipo donde estoy hay un hombre y es el único jefe. Las masculinidades son privilegiadas.
La petición cayó en la Secretaría 11 del Juzgado de Primera Instancia de Niñez, Adolescencia y Violencia Familiar y de especie de 4° Nominación de Córdoba, a cargo de Nélida Wallace. Nos sentimos absolutamente discriminadas”.
Es del poder sumarial hacia dentro y es difícil, pero es un intento”, planteó Zuliani. Este lunes se realizó la carga documental de la prueba, luego se debe dar traslado a las partes y esperar una definición de la magistrada. “Esto es mucho más que un cargo, va más allá de eso. Esperemos que nos escuchen.
Pedimos no quedar en tremenda desventaja como la que estamos.
El voz apunta a lograr “un reordenamiento donde se reconozca nuestro trabajo y nuestra función. Toda esta lectura la hacemos a partir del especie porque se dan un sinnúmero de situaciones donde podemos advertir esta cosa hegemónica, machista y patriarcal de la Justicia que venimos sufriendo”. No implica una erogación; ahora los costos los pagamos nosotras que nos jubilamos a la mitad de la carrera, sin poder acceder a una jubilación con un cargo más alto.
La mirada jurídica no puede ser la única para dar respuesta a las problemáticas sociales de las que hablamos.
La petición, de hecho, se enmarca en un voz mayor de reforma sumarial feminista y transfeminista. Se enmarca en ese voz porque somos dentro del Poder sumarial muchas veces poco escuchadas y tenemos poco espacio para tener una mirada desde la justicia más integral y holística, que se acerque mucho más a las personas y no esté solamente ubicada en los estrados judiciales. “Tiene que ver con eso.
La petición colectiva se presentó cuando se cumplían dos años de otro voz histórico en el mismo sentido. Aquella medida se fusionó con un voz salarial general del sector. Nosotras somos ese medio y ese canal y no tenemos ni siquiera reconocimiento interno”. La performance del «Techo de Cristal y piso pegajoso” que realizaron el 25 de noviembre de 2019 frente al Tribunal Superior, además de un paro escalonado de 72 horas.
Luego llegó la pandemia, que agravó el panorama. “Pero solamente nos descontaron a mansalva a nosotras, como un modo de disciplinamiento”.
“En esto también intentamos sentar algún precedente para que otras señora que sabemos están en otros espacios laborales en condiciones tal vez mucho más graves que las nuestras puedan pensarse colectivamente para defender sus derechos”, dijo Zuliani, con el anhelo de alcanzar un cambio desde dentro. Por caso en los juzgados del interior, multifuero, la petición llegó a triplicarse y recaía en la misma cantidad de técnicas de siempre.
Porque “es grave que un tribunal superior reproduzca hacia dentro las prácticas que venimos rechazando”.