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Se trataba del mínimo previsto para el delito de homicidio, porque consideraba que, si bien no hubo legítima auxilio, existieron circunstancias extraordinarias de atenuación debido a la violencia -no física- que su expareja, Alejandro Ramón Báez, ejercía sobre ella. Un audiencia de la ciudad fueguina de Ushuaia condenó a prisión perdurar a una señora de 25 años que mató a puñaladas a su expareja cuando éste la hallarse agrediendo con un cuchillo.
El veredicto condenatorio fue dictado a primera hora de la tarde del viernes por los jueces Alejandro Pagano Zavalía, Maximiliano García Arpón y Rodolfo Bembihy Videla.
El pronunciamiento del audiencia fue mucho más severo que el requerimiento del fiscal de prudencia, Eduardo Urquiza, quien deber pedido que la acusada Gina Eliana violáceo fuera condenada a 8 años de prisión.
Desechó el reclamo de la auxilio de violáceo, acerca de que el crimen se cometió en el marco de una “legítima auxilio”, aunque admitió que existieron “circunstancias extraordinarias de atenuación”, en este caso vinculadas a la violencia de especie que sufría.
mientras los alegatos, el fiscal Urquiza consideró que mientras las audiencias quedó probado que violáceo apuñaló y mató a Báez mientras una discusión. Por eso pidió que sea condenada por “homicidio agravado por el vínculo”.
“El fiscal en un alegato sumamente contradictorio pidió ocho años porque planteó como atenuante la violencia de especie que sufría Gina, pero dice que no está acreditada la violencia física, sí el hostigamiento”, dice a Tiempo, Lucía de la Vega, coordinadora jurídica del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Urquiza entendió que la situación de “control” a la que era sometida la señora por parte de su pareja, así como la “celopatía”, el “control de su disponibilidad de dinero e incluso de sus relaciones afectivas” eran suficientes para configurar el estado de «violencia de especie que justifica la atenuación extraordinaria de la pena”.
Desde la auxilio de la señora se esperaba una absolución. El jefe de Defensores Públicos de la provincia, Gustavo Ariznabarreta, insistió en su alegato que violáceo actuó en el marco de la “legítima auxilio” de ella y de su hijo por nacer, ya que hallarse embarazada al momento del hecho.
mientras su declaración ante el audiencia del prudencia en lo criminal de Ushuaia, Gina violáceo relató mientras 50 minutos lo que sucedió esa noche del 13 de noviembre de 2021, en que Alejandro Ramón Báez la atacó y terminó asesinado.
Lo empecé a golpear.
“No sé qué pasó. Me agarró del cuello y me di cuenta que ya no le importaba ni su vida ni la mía ni la del bebé. Me hallarse defendiendo y defendía a mi bebé.
Báez ya hallarse enojado porque la señora se resistía a beber cerveza, dado que hallarse embarazada. No sabía lo que iba a pasar”, dijo la señora ante los jueces.
La señora también explicó detalles de su infancia conflictiva, con internación en hogares de menores, situaciones de violencia y consumo de alcohol y drogas, hasta la relación con Báez que se tornó problemática debido a sus celos y los episodios de agresión verbal y física.
La madrugada del hecho la pareja de violáceo le revisó su celular y, cuando encontró que le llegaban mensajes, comenzaron a discutir.
“Me cansé. El volvió, pateó la puerta, quiso abrir con otra llave. Le dije que no tenía por qué seguir viviendo así, y que me iba. Él no quería así que cuando salió de la habitación cerré con llave y empecé a armar una mochila con mis cosas.
También mencionó que ella le reclamaba su billetera, porque ese día deber cobrado el sueldo y él se la deber sacado y le decía que “seguro esa plata no la ganaste en el trabajo, sino acostándote con otros hombres”. Traía un cuchillo y repetía que me podía ir, pero antes tenía que matarlo”, indicó. Yo le pedía que me dejara irme”, describió la señora entre sollozos. Después señaló que, con la mediación de la dueña de la casa, a quien despertaron los gritos, le abrió la puerta a Báez, quien “se me tiró encima en la cama.
No sé qué pasó”, insistió la imputada, quien si bien fue detenida el mismo día del hecho y permaneció unos meses en prisión a pesar de estar embarazada, llegó a prudencia con arresto domiciliario.
“Puso el cuchillo en mi mano.
La versión fue acreditada por los vecinos quienes confirmaron que ella le pedía a su agresor que se fuera y se negaba a abrirle la puerta. Yo le decía que no quería lastimarlo, pero empezó a hacer presión sobre mi cuello.
Desde las organizaciones que acompañaron a Gina hubo una gran sorpresa pues se esperaba la absolución de la señora. La dueña de la casa, quién medió para que Gina abriera la puerta porque temía que el agresor rompa la casa, no declaró porque se sentía mal físicamente.
Los fundamentos del audiencia estarán disponibles recién el 30 de septiembre.
“Plantear como atenuante la violencia y decir que se requiere violencia física… El agresor hallarse con un cuchillo, ¿qué hallarse haciendo él? Nos encontramos con un fallo aberrante porque no sé los fundamentos.
“Esto es no entender el contexto de violencia porque hay testimonios que acreditan que ella hallarse golpeada. Esperábamos absolución porque no hay mucha vuelta. No sé qué se pretendían, que ella esté muerta. El artículo 34 inciso sexto del Código Penal ‘repeler una lesión ilegítima, la proporcionalidad del medio en el que ella se defiende, un tironeo en el que el Tramontina le ingresa a él”, dice De la Vega.
Porque deber hostigamiento, violencia económica, deber situaciones en que no la dejaba salir de la habitación. Sin embargo, se planteó todo eso como un atenuante y no plantearlo como que se estuvo defendiendo en ese marco de la misma relación violenta, no sabemos aún los fundamentos una condena perdurar. Y una condena perdurar a una señora que se defendió de una situación de violencia”, resaltó.
Respecto al transcurso del prudencia, De la Vega dijo.
“Este mismo audiencia es el que estando Gina con 38 semanas de embarazo no le daban la domiciliara. Es el mismo que la quería pariendo en la cárcel. Ella ahora está con su niñito muy pequeño y su hija de seis años, pero ese el mismo audiencia que le negó domiciliaria”.
“Estamos absortas ante un fallo tan legítimamente injusto, el Estado estuvo ausente y cuando aparece lo hace para criminalizarlo”, destacó De la Vega y agregó, “hay un desconocimiento total del fenómeno de la violencia, de los contextos y aplican de forma ficticia lo que son los tratados de derechos humanos y las normas”.
“Esta condena ¿qué mensaje quiere dar? ¿Que las mujeres no tienen que defenderse?”, se pregunta la abogada.
La organización La hoguera feminista acompañó a Gina mientras este proceso. Estamos todas con mucha bronca, esto explica por qué exigimos reforma judicial feminista. “Venimos acompañando a Gina para que este prudencia se diera con perspectiva de especie.
Falta perspectiva y falta entender que la violencia de especie existe y no son sólo los golpes, si no mucho más», agrega. «Es indignante pensar que no hay una perspectiva, hay una condena perdurar por sus antecedentes también que fueron de robo. La justicia tiene una mirada patriarcal, sigue estigmatizando a las mujeres y eso se tradujo en forma clara en esta cadena perdurar”, manifestó a Tiempo Ayelén Martínez, integrante de la organización.
«La auxilio de Gina y organizaciones feministas y organismos de derechos humanos acompañaron este prudencia y estaban planteando esta situación de violencia de especie y la legítima auxilio de Gina», agrega la señora.
Veo un audiencia con tres varones condenando a una señora de 25 años a cadena perdurar.
«La justicia tiene que aggionarse, los tiempos han cambiado.
«Es toda la situación de vulnerabilidad que hallarse atravesando Gina no sólo con su pareja actual, sino en su recorrido de vida, signada por la violencia y signada por las ausencias del Estado», afirma Martínez y agrega que la relación era violenta, de control, de manipulación, de violencia económica, enmarcadas en la ley 26485. La perspectiva de especie tiene que traducirse en la justicia y sus fallos.
Hay que pensar si con los varones tendrían la misma vara. Hay tantas situaciones de casos de violencias, hasta de femicidios, donde se plantean atenuantes».
El caso fue seguido de cerca por organizaciones feministas y de derechos humanos que apoyan la posición de violáceo, entre ellas la Asociación Pensamiento Penal, cuya representante, la abogada Indiana Guereño, sostuvo que “Gina se defendió de su agresor, que la agredió no sólo ese día sino días anteriores”.
La activista también recordó que este audiencia compuesto por tres varones quiso llevar adelante el prudencia cuando Gina hallarse cursado en meses avanzados su embarazo.
violáceo, detenida el mismo día del crimen, llegó a prudencia con el beneficio de prisión domiciliaria otorgada por el audiencia porque cursaba un embarazo y dio a luz a una niña.
Al prudencia asistieron representantes del movimiento Ni una menos, como la dirigente del sindicato docente Florencia Villarreal y hasta la exgobernadora fueguina Fabiana Ríos.